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Échale Bolas y verás el Cielo (2016)

Echale Bolas y Verás el Cielo, es una invitación a romper todas las barreras mentales y darse la oportunidad de vivir la vida que sólo uno sabe y quiere vivir. Está inspirada en lo que el escritor, locutor, coach y conferencista Alejandro Pérez Bolaños, vivió antes, durante y después de su primer Camino de Santiago de Compostela, mostrando que con una fe firme y echándole bolas a la vida, puedes alcanzar todas las cimas posibles.

 

En este profundo e inspirador relato el autor pretende romper todos aquellos paradigmas que nos impiden vivir plenamente y a despojarnos de tantos miedos que han sido inculcados desde una sociedad que enseña a tener para ser y no lo contrario.

 

Adicionalmente, con la compra de este libro estás ayudando a impulsar la noble labor de la Fundación UMA, en Venezuela y en los Estados Unidos.

 

“Yo conozco un ángel…Yo conozco a un muchacho que tiene alas, cada vez que respira sus manos se expanden y se convierten en alas. Parece un muchacho normal, lo ves y sabes que es igual, pero sus manos alas abrazan a quien lo necesita y abrazan para invitarte a formar parte de sus abrazos a otros, sus alas manos, son para el servicio, levantan niños de la calle, abrazan ancianos y convocan amigos y gente necesaria a este servicio de Luz… Sus manos amigas sonríen y aman. Ese ángel un día me abrazó y le di las gracias por darme alas para el servicio y convertir también en alas, mis manos amigas… Gracias Alejandro!”.

 

Elba Escobar (Primera actriz, escritora, locutora)

 

“Hablar de Alejandro es hablar de posibilidades, de vida en positivo y sueños realizados. Su visión del Universo es un regalo para quienes tenemos el privilegio de conocerlo. Alejandro es entrega y motivación, es el camino de Santiago reflejado en el cuerpo de un ser humano”.

 

Nelson Bustamante (Productor y presentador de Televisión)

 

“Alejandro, es uno de esos seres humanos que me permite reconciliarme con un mundo que se empeña en lucir aciago y hostil. Su espíritu me recuerda, que no todo está perdido”.

 

Carla Angola. (Periodista venezolana)

Al final del Arco Iris (2003)

Este segundo libro de Alejandro Pérez Bolaños, desarrolla de un modo encantador bajo el marco de una historia medieval, el crecimiento interior tan urgente para el mundo de hoy y que es fruto de las diversas experiencias, fallidas o logradas que todo ser humano va viviendo. En este libro hay un mensaje significativo para todos aquellos que no se conforman con padecer los patrones o paradigmas inculcados desde niños. La persona humana tiene es misteriosa y excelente capacidad de decidir sobre la orientación de la propia vida sin dejar en manos de los demás la felicidad, pues ésta sólo puede nacer desde dentro.

 

La ruta hacia el final del arco iris expresa la tensión interna del ser humano hacia la plenitud. Dejar que la vida nos vaya enseñando y estar dispuestos a emprender el camino hacia nosotros mismos, nos develará la verdad más sublime que puede habérsenos revelado: que somos hijos de la misma fuente y que en el fondo todos somos hermanos, estamos conectados. Sólo nos queda decirle sí a la posibilidad de la felicidad que no es un final de camino sino una manera de caminar.

 

Enrique Hernández Araujo

Mi Amigo Papagayo (2003)

Este joven escritor quiere comunicarnos en este libro una de sus más profundas inquietudes: reencontrar el niño que todos llevamos dentro. Pretende mostrarnos a partir de la historia de Juan David, que ninguna dificultad ni obstáculo en la vida puede hacernos olvidar lo mejor de nosotros mismos para poder alcanzar la realización de nuestros sueños.

 

Con la sencillez de un libro infantil, pero cuyos principales destinatarios son los adultos que quizás han olvidado que fueron niños, el autor hace despertar en los lectores sensaciones y sentimientos que pueden estar dormidos en nuestro interior: Paz, Armonía, Serenidad, Sensibilidad, Tenacidad. Son estas realidades las que se plantea en este libro y que son una invitación a no perder, por los formalismos de los adultos, la capacidad de seguir vibrando como niños.

 

Enrique Hernández