Jan 21 2018

El Deseo y la Aspiración

El Deseo

 

Si nos remontamos a Aristóteles, el deseo es uno de los componentes del apetito y no sería necesariamente irracional sino que, por el contrario, podría ser un acto premeditado, que tiene como objeto “algo” sobre lo que se ha de decidir. En este sentido, aquello que es llamado “elección” o “preferencia” sería un “deseo deliberado”.

 

En el contexto del budismo, el deseo es considerado la causa de todo sufrimiento. De hecho, las cuatro verdades nobles definen a la vida como sufrimiento (Dukkha) y al deseo como la causa de esta realidad (Samudaya). Lo que sigue es que para eliminar el sufrimiento es necesario eliminar el deseo (Nirodha) lo cual abre las puertas de la iluminación para quien estuviera dispuesto a seguir un camino espiritual (Magga). Esta mirada negativa del deseo se contrapone con la perspectiva positiva que sobrevuela de un modo u otro a las diferentes concepciones occidentales. Mientras que para occidente, aun con particulares matices, el deseo aparece siempre como un motor movilizador, para el budismo, el deseo simplemente paraliza e impide el progreso espiritual.

 

El Deseo proviene del EGO mismo. Nace de la necesidad de llenar un vacío creado por lo material o por el falso sentimiento basado en la belleza creada por la sociedad. Es común oír la frese “Te Deseo”, la cual denota la necesidad del EGO de poseer a la otra persona con fines inclusive sensuales. Sus hijos son, entre muchos, el gusto y disgusto, la atracción y la aversión, la ira, el odio, el miedo, la decepción, la depresión, la impaciencia, la ansiedad, el descontento, la insatisfacción y la falta de plenitud.

 

Normalmente el Deseo “cumplido” acarrea la necesidad de tener un nuevo deseo para llenar el vacío que acarrea el cumplimiento del anterior. En ese sentido, los seres humanos nos encontramos en una rueda interminable de deseo/sufrimiento/falsa alegría que solo puede ser roto con la incorporación de valores más altos y de servicio desinteresado a los demás. El surgimiento del verdadero amor.

 

Sin embargo, esta mirada negativa se contrapone con el aspecto positivo de los buenos deseos por la superación individual/grupal. Este tipo de deseo ha hecho que la humanidad se haya desarrollado al nivel en que nos encontramos y sigamos evolucionando como raza, creando nuevos bienes para la comodidad, medicinas para enfermedades que han acarrado una mayor expectativa de vida y superación personal. En este sentido, es nuestra responsabilidad usar nuestro discernimiento y reflexionar sobre nuestros impulsos: ¿Qué nos mueve? ¿Qué nos inspira? Son acaso deseos que provienen del EGO o al contrario, del Alma misma lo cual nos habla de ASPIRACION.

 
 
Aspiración - Alejandro Pérez Bolaños
 
 

Aspiración

 

El deseo es un fuego salvaje que quema y quema y finalmente nos consume. La aspiración es una llama resplandeciente que secreta y sagradamente eleva nuestra conciencia y finalmente nos libera. La sed de lo Altísimo es aspiración. La sed de lo más bajo es aniquilación. El deseo acarrea expectativa. Sin expectativas no hay frustración. Aniquilado el deseo, se construye la felicidad verdadera. La aspiración es entrega. La entrega es la unicidad consciente del hombre con la Voluntad de Dios.

 

Un buen Deseo que no busca más que el bien de los demás y sin expectativas del resultado es Aspiración. Un verdadero discípulo de un Maestro progresivamente cambia el deseo (gustos y aversiones) por sentimientos de más alto nivel, altruistas, que son Aspiraciones.

 

Es común escuchar “Deseo que continuemos juntos siempre”. Si al contrario decimos “Aspiro que continuemos juntos” hacemos una diferenciación inmediata de la expectativa que a su vez acarrea el Dolor. Con la Aspiración de seguir juntos, el sentimiento viene del Alma y desde el amor, y haremos lo que esté de nuestra parte para que cada uno de nosotros estemos juntos sin esperar nada a cambio del otro. Sin expectativas. Si los hilos del destino deciden que los caminos deben ser separados, no hay dolor, y al contario, se sustituye por una sensación de bienestar de haber cumplido una misión en la vida del otro. Surge la Amistad verdadera que perdura la distancia y el tiempo.

 

“Cuando la vida se funde en una aspiración suprema de justicia, de derecho, de honor y de verdad, hacia los cuales nos lleva los impulsos generosos de nuestra propia alma, no solo debemos resguardarnos de todo aquello que pudiera desvirtuarnos y empequeñecernos, sino que debemos transformarnos en apóstoles incorruptibles de tan nobles aspiraciones.” – Hipólito Yrigoyen

 

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